Imagen de archivo de primeras planas en PDF

Hablemos de piratería de revistas

En Comunicación, Sin categoría 4 min.

De unos años para acá la piratería de publicaciones se volvió muy cómoda. Siempre hay alguien que envía por Whatsapp las páginas escaneadas de diarios y revistas. Las portadas, las columnas, los trascendidos y ediciones completas de algunos diarios llegan directo al celular.

En un descuido, los PDF se acumulan y saturan la memoria de los teléfonos, porque a veces los envíos incluyen el libro político de moda.

Países que combaten la piratería

Ignoramos cuántas personas leen todos estos megas, distribuidos a diario entre 6 y 8 de la mañana. No existen estadísticas al respecto en México, porque la industria no se ha dado a la tarea de recopilar esta información. El número más reciente data de una encuesta de 2017, realizada por la Coalición por el acceso legal a la cultura (CALC) y se orientaba hacia los libros, encontrando que 48% de los lectores en México habían descargado libros pirata.

En otros países existen esfuerzos más concretos: la industria de publicaciones periódicas de Italia logró en 2020 que un tribunal ordenara a Telegram bloquear los canales utilizados para distribuir PDF ilegales. El presidente de la Federación de Editores de Periódicos (FIEG) estimó el daño en 250 millones de euros al día.

En India, la corte ordenó a Whatsapp bloquear a los grupos que distribuían periódicos pirata, también bajó los cargos de un grupo editorial en diciembre de 2021. Además, también acusó a los administradores de los grupos que los distribuían, por lo menos todos los que pudo encontrar. Los casos en que la justicia ha actuado han tenido que ver con la acción directa de las industria afectadas.

Foto de mauRÍCIO SANTOS en Unsplash

Industria desunida

En México no se ha dado un esfuerzo unido para lograr un cambio. El 17 de junio pasado, la revista Proceso anunció que se volvía mensual, como consecuencia tanto de los cambios en la industria, como de la piratería, que había denunciado una y otra vez en sus páginas. La empresa asegura que realizó también denuncias legales hace tiempo, y que la autoridades terminaron declarándose incompetentes.

Proceso es una publicación particularmente sensible ala piratería, por lo que alguna vez fue su fortaleza: el depender mucho más de la circulación que de la venta de publicidad. Lo que alguna vez fue un seguro contra boicots publicitarios del gobierno o las empresas, se convirtió en un factor de crisis para la revista.

Proceso no está sola en la exposición a este riesgo. Lo mismo sucede con los diarios y con las revistas que tienen más ingresos por publicidad. Simplemente el balance es diferente. De hecho, los medios que dependen de la inversión en campañas publicitarias han estado expuestos a la lenta disminución de su rebanada del pastel, como consecuencia del ascenso de los medios digitales y los contenidos en redes sociales.

De acuerdo con datos de Magna, de Mediabrands, reportados por AdLatina, la inversión publicitaria en México creció 14% en 2022, impulsada más que nada por los anuncios digitales, que crecieron 25%. Los medios impresos cayeron 2%.

Un tema de libertad de expresión

Hay factores de cambio estructural y otros que podrían combatirse en el panorama a futuro para la prensa escrita. Estos riesgos deben enfocarse no sólo desde el punto de vista de negocios, sino también desde la libertad de expresión y el derecho a la información. Esto debido a que cualquier gobierno cuenta con dos herramientas para presionar o premiar a los medios escritos: la compra de publicidad, que sigue sin regularse, y la falta de acción contra la piratería en redes sociales.

Llama la atención que buena parte de esta piratería mantiene el formato de síntesis de prensa, de éstas que siempre se han elaborado en el sector público. Lo que no se incluye es el análisis que suele acompañar la síntesis diaria, con enfoque directo en la organización, dependencia o funcionario a quienes les dan servicio. En su lugar, envía las publicaciones completas. ¿Qué proporción de esta piratería viene del gobierno mismo? Es algo que la industria podría investigar. Lo que se requiere para lograr un cambio es la acción conjunta.

El gremio de la comunicación no tiene más alternativa que rechazar estos servicios de información, por cómodos que resulten. Si, de acuerdo con las encuestas de AMCO, la relación con los medios es un factor prioritario entre los comunicadores, no podemos darles la espalda.

Buena parte del gremio es parte del llamado Círculo Rojo: “aquella amalgama de personajes de la política, de negocios, mediática o social que por su liderazgo tienen la capacidad de crear y diseminar entre la sociedad estilos de hacer y de pensar”, como lo describió Ramón Alberto Garza. Estamos haciendo crecer un problema que terminará haciéndonos daño.

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