Succession: el manejo de una gran crisis

En Comunicación, Comunicación Corporativa, Crisis 4 min.

La serie de HBO Succession ha roto récords de audiencia y cautiva a millones de espectadores en todo el mundo. Esta comedia dramática exhibe de la forma más negra posible el por qué se urge a los empresarios a elaborar un plan de sucesión para sus compañías. Cuanto antes mejor.

De paso, dirían en el IPADE, también ilustra por qué vale la pena instruir en valores y ética a empresarios y emprendedores. La profunda amoralidad de los personajes de Succession es apabullante. Es un mundo en donde la única fuerza que mueve todo es la voluntad de poder. El dinero, cuando hay de más, es lo de menos.

Pero aquí vamos a tratar sobre el aspecto de la comunicación —corporativa y personal— en la serie. Si no has visto los más recientes capítulos de Succession y piensas verlos, detente ahora. Estamos llenos de spoilers.

El elemento por analizar es el comportamiento de los personajes tras la muerte del célebre Logan Roy. Al jefe dictatorial de la familia —multimillonario y rey de los medios de comunicación, entre los primeros en la lista de Forbes— la muerte le llega de manera tan sorpresiva como en la realidad. Un día estás vivo y camino a celebrar un negocio millonario, al otro estás las esquelas del periódico.

Más allá de las facciones normales en la serie, a las pocas horas de la muerte del prócer se forman dos grandes bandos. Ambas son increíblemente humanos. Uno está compuesto por los directores profesionales del grupo, quienes fríamente priorizan el envío de un comunicado de prensa, y planean la hora de difusión de la noticia después del cierre de mercados.

En el otro extremo está los hermanos Roy, la familia que por disfuncional que sea está congelada y en estado de shock. La petición de redactar un boletín les parece ofensiva: ni siquiera han visto el cadáver de su padre. De hecho, sólo uno terminará viéndolo, pero esas ya son otras patologías.

¿Qué sucede aquí? Las circunstancias del corporativo son las siguientes

  • Es una empresa que cotiza en la bolsa, pero en donde la familia aún posee un alto porcentaje de las acciones. Tan sólo el fundador conserva 36%.
  • El fundador participa directamente en la operación, por lo que la alta dirección (desde el CEO) no tiene autonomía de decisión, ni poder real.
  • Los accionistas clave han seguido al fundador desde el principio y le apoyan con su voto en la Asamblea.
  • Por su tamaño probablemente está en el índice Dow Jones.
  • La empresa está a punto de cerrar un proceso fusión de miles de millones de dólares, que modificará su estructura dramáticamente.

En este contexto, el staff corporativo parece despertar de un largo sueño a la muerte del dueño, y toma las decisiones correctas. La directora de PR se pone al frente del grupo, por cierto. Hay que anunciar el deceso, a la fecha y hora correctas, para minimizar un posible daño a las acciones.

Los hermanos terminan cediendo, al entrar en un estado muy parecido al de un autómata, para participar en una breve conferencia de prensa dirigida a calmar a los mercados. Hay que destacar el papel de Hugo, el vicepresidente de Comunicación a quien le encargan hacer circular los “trascendidos” a la prensa, esos golpes por debajo de la mesa que se mandan de forma no oficial para patear el tablero en un sentido u otro.

Hay que rescatar de este punto clave en una de las series más vistas en el mundo para reflexionar sobre la ventaja de contar con un equipo directivo profesional independiente, aún en las más rancias empresas familiares.

Idealmente, lo mejor sería establecer un esquema de gobierno corporativo moderno, desvinculado de la familia, pero a falta de ello, el apoyo de consultores profesionales en Comunicación resulta clave en una situación de crisis.

De hecho, un adecuado manejo de crisis pasa por la preparación ante cualquier escenario, incluyendo la lamentable falta de alguno de los líderes de la empresa. Prevenir cualquier situación es una tarea que debe llevarse a cabo con la cabeza fría, lo cual genera mayor consenso hacia el interior de la organización. Un signo de descomposición, por el contrario, es el surgimiento de trascendidos en la prensa. Ello significa que la empresa ya rompió filas, y entró en un momento de sálvese quien pueda.

En Diálogo Corporativo estamos listos para diálogar, somos expertos en Comunicación Corporativa y de Crisis. Contáctanos.

 

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