
No mientas con estadísticas
En los medios periodísticos, una de las reglas que suele regir el criterio de los editores es la de priorizar los hechos y datos sobre las opiniones. Eso no significa ser objetivos. Hace mucho que sabemos que la objetividad en los medios no es total ni pura, porque se ha ido aceptando que tal cosa no existe. Porq ejemplo, la jerarquización con que se escribe una noticia implica ya un punto de vista. A un repqqortero le puede parecer más relevante escribir que algún político criticó a la industria automotriz, a otro, que felicitó a cierta empresa por su inversión en una nueva planta en México, y a otro que se notó una fricción entre el funcionario y el presidente e una de las asociaciones de la industria. Todo en el mismo evento.

Por esto mismo, los asesores en comunicación se cansan de recomendar a sus clientes que mantengan uno o dos mensajes clave únicamente, y no se salgan del guion. Esto puede aumentar (sólo aumentar) las probabilidades de que los medios comuniquen exactamente lo que se quería, aunque nada es seguro. Además está la jerarquización que el medio hará en su sitio, páginas impresas, audio o video.
Aun a sabiendas de que la objetividad pura no existe, tendemos a confiar más en las cifras. Sin embargo, los datos y los números también se usan para engañar, todo el tiempo. Mark Twain popularizó una frase: “Existen las mentiras, las malditas mentiras, y las estadísticas”. Cuando escribo que las ventas de una empresa aumentaron 50%, el número puede parecer interesante, pero si no aclaro que antes se vendían un millón de pesos al mes y ahora son un millón y medio, en realidad no estoy diciendo nada. Bien podría tratarse de 1,000 pesos y crecer a 1,500 pesos, lo cual sería una gran noticia para un vendedor callejero de helados, pero un logro miserable para una startup recién fondeada por un sociedad de inversión en capitales.
Por ejemplo, un crecimiento de 11.2% en las ventas de FEMSA es una noticia excelente, dado el tamaño de la empresa, con ingresos por 782,000 millones de pesos en 2024. El contexto es en todos estos casos lo que ofrece la garantía de objetividad, y los medios están enfrentando el riesgo de perderlo con cada vez más frecuencia.
En diciembre pasado, los datos de la encuesta de analistas recabados por el Banco de México apuntaban a que el crecimiento de México para el cierre de 2025 sería de 0.37%. Este fue el dato promedio, si bien el dato más repetido, la mediana, fue el de 0.39%. Banxico compara ese dato con la encuesta del mes anterior, lo cual permite saber si la estimación ha ido al alza o a la baja. Pero además, pueden consultarse todas las encuestas anteriores y averiguar definitivamente si este dato ha ido de más a menos. La estimación ha ido en picada desde enero, cuando se esperaba uno por ciento.
Algo parecido pasa con el pronóstico de crecimiento para 2026, que promedia hoy 1.21%. Estamos llegando a un estancamiento tan marcado que ahora se extraña el tan criticado crecimiento “mediocre” de 2% de años anteriores. Ese número no aparece ni en los estimados para 2027.
En ese contexto, algunos diarios optaron por publicar los resultados de esta encuesta con una cabeza positiva: ¡La economía va para arriba en 2026! Y pues sí, en efecto esta afirmación es correcta: de 0.37% a 1.21% hay un incremento en la velocidad de expansión de le economía mexicana, pero el optimismo es irreal.
El problema es la ausencia de contexto, y éste sólo puede darse por dos motivos: el interés expreso de enfocar un asunto positivamente, como suele suceder con algunas oficinas de gobierno… o la falta de información. En el entorno de los medios hoy en día, las redacciones están sumamente presionadas por falta de tiempo y personal, igualmente pueden faltar editores senior que aporten una visión de conjunto. Esto implica un riesgo de terminar comparando peras con manzanas o cediendo a versiones fantasiosas.
En ese sentido, la responsabilidad de las áreas de comunicación, como fuentes para los medios, es asumir la transparencia y la honestidad. Ojalá habláramos de ética en este sentido, pero si esto no parece suficiente, hay que subrayar que mentir es siempre un riesgo. También a Mark Twain le atribuyen la frase de que “si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada”.
Pretender manipular con los números es una tentación para cualquier organización, pero a la larga esto se convierte en un riesgo de serio daño a la credibilidad. Cuando se trata de resultados, desempeño, expectativas y proyecciones de las empresas, la comunicación corporativa debe ser tan precisa como un área de relación con inversionistas o como Banxico mismo, y proporcionar todo el contexto necesario para realmente acercarse a la objetividad.
Si el director general salió en enero a decir que la empresa iba a incursionar en cinco países y sólo fueron tres, hay que empezar por reconocerlo, aún así el mensaje puede ser muy positivo. Quizá nos fue de maravilla en esos tres países. Si se opta por decir que las utilidades van a crecer a un ritmo de “dos dígitos”, hay que procurar afinar ese rango, de lo contrario un 10% tiene los mismos dígitos que un 99%. Dos dígitos es aire caliente, un rango da una mejor idea.
La colaboración entre agencias y medios tiene una gran área de oportunidad, en este escenario de reconfiguración de la industria periodística. Esta relación debe partir de la verdad y la precisión, en beneficio de las dos partes.
Compartir entrada